lunes, 27 de diciembre de 2010

PRÓLOGO de la lic. Clelia Bercovich

ANTOLOGÍA DEL PRIMER CONCURSO LITERARIO INTERNACIONAL (2009) :

" ALICIA MOREAU DE JUSTO"

25 DE NOVIEMBRE "DÍA DE LA NO VIOLENCIA HACIA LA MUJER"

Libros en Colectivo/Propia palabra.

Partido Socialista de Coronel Rosales. (Buenos Aires) Argentina


PROLOGO

Es un honor para mí escribir el prólogo de este libro, es una responsabilidad que asumo con alegría y en nombre del equipo de trabajo de la Fundación Alicia Moreau de Justo. Me interesan tanto el ejercicio profesional en el marco de la militancia social como la literatura y la iniciativa comprende ambos intereses.

El libro reúne los trabajos premiados en el Certamen Internacional de Cuento y Poesía convocado en 2009 por el Partido Socialista de Coronel Rosales, en ocasión de conmemorarse el día de “No Más Violencia contra las Mujeres”. Este día fue institucionalizado por los movimientos de mujeres en su constante denuncia de esas las diversas formas de violencia. Se escogió ese día en memoria de tres luchadoras sociales dominicanas; Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por la dictadura Leonidas Trujillo.

Parece que una de las formas de aportar algo es transmitir aquí algunos de los conceptos y comprensión alcanzada acerca de la conducta violenta hacia las mujeres que provienen de años de experiencia en el tema, en la asistencia de las víctimas, y en la prevención, la investigación , la docencia y la difusión de la temática.

Siguiendo el ideario de Alicia Moreau, en 1987 nos propusimos brindar servicios comunitarios a las mujeres y sus familias. Con la puesta en marcha de los Consultorios de Psicopatología y los gabinetes de Asistencia Legal para mujeres, la Fundación se convirtió en pionera en la atención de víctimas de violencia familiar. Puesto que, con gran asombro de los que integrábamos el equipo, observamos que el 80% de la demanda de atención, lo constituía la consulta por violencia doméstica.

¿Cómo surgió la figura Violencia familiar --hoy nominada Violencia en base al Género?—

Fue a partir de su esfuerzo por imponer, precisamente, el género como una nueva categoría de análisis, las tersas producciones del feminismo de mediados de los setenta y los ochenta, junto con los Estudios de la Vida Cotidiana, descorrieron el velo que ocultaba la vida privada y revelaron la cotidianeidad de sus actores.

Así, surgieron materiales teóricos e investigaciones que describían el día a día de las relaciones familiares, pudiéndose reconocer a la familia moderna- bastión sagrado e intocable de la sociedad- como uno de los lugares privilegiados para las inequidades basadas en el género. Resultaba una fortaleza inexpugnable y oculta en la que se desplegaban las conductas violentas hacia las mujeres, permaneciendo en el mundo privado y secreto.

Desde ese momento, comenzaron a multiplicarse los trabajos sobre violencia familiar, entendiéndose que las condiciones de opresión y subordinación eran una consecuencia de ser portadoras de la llamada “condición de género”, esto es las características de lo femenino y de lo masculino, como productos histórico-sociales.

Es en virtud de su género que las mujeres han padecido una posición dependiente y subordinada - tanto en el mundo público como en el privado. Las maniobras discriminatorias, opresivas y aún letales - Los femicidios, el tráfico de niñas para prostitución y el turismo sexual-, se soslaya reunir los diferentes fenómenos en una comprensión global que podría resultar lesiva al orden de algunos de los valores, ejercicio de poder y el sistema de privilegios existentes.
Qué se entiende por violencia de género? El artículo 1º de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 1993, lo define como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en el mundo privado.

La violencia doméstica señala la existencia de procedimientos que resultan en un aplastamiento del poder, la autonomía y los derechos humanos de las mujeres. Las bases del fenómeno se deben buscar en lo psicosocial.

La violencia doméstica asienta en una devaluación social del género femenino en el armado socio-cultural. Se estructura sobre la vigencia de estereotipos según sexo, que provienen del imaginario social y que se pueden reconocer en el lenguaje, los mitos y las representaciones de la cultura.. La identidad de género es el resultado de una evolución --que llevó centurias-- de un procesamiento cultural en el que el conflicto entre los sexos fue constituyendo la materia viva de pactos y alianzas, que, “ como la espuma del mar al mar profundo”, constituyen sólo la superficie de una historia patriarcal de poder, dominio y control en la que se construyen las subjetividades genéricas: “ lo femenino y lo masculino”.

En la violencia doméstica se pone en juego un patrón sistemático y reiterado de actos de poder sexista asumido por el maltratador -que incluye tanto acciones como omisiones- que producen daño físico, psicológico, emocional, sexual y económico. Generalmente se presentan diversas formas de manera simultánea, con una circularidad característica 1) aumento de la tensión 2) descarga violenta 3) reconciliación y/o arrepentimiento y 4) retorno inmediato de la tensión. Los estadios van acelerando su frecuencia de aparición, los períodos se van acortando, aumenta el grado de violencia y el nivel de riesgo para la afectada. Podemos encontrar todavía, frente a los “femicidios”, muerte de mujeres como culminación de procesos sistemáticos de violencia a manos de sus maridos y novios, la denominación de “crimen pasional, negándose que la violencia no es cruzada, es mono dirigida, o sea va siempre en la misma dirección.

El riesgo de vida es un componente infaltable en el proceso, las amenazas aluden a la muerte real y/o subjetiva de la víctima. Incluyen a hijos, en tanto son “lo más valioso“ que ella tiene. Las verbalizaciones del perpetrador contienen disconfirmaciones ( que cuestionan su existencia: “No sos nadie, no sos nada”) y descalificaciones (críticas que menoscaban su autoestima) enlazadas al género, apoyadas en estereotipos y mitos vigentes en la cultura.

Actitudes de control posesivo, autoritarismo y racionalizadas como desconfianza del maltratador justificada por “la conducta de su compañera”, van limitando cada vez más la autonomía, separándola de sus redes de vinculación: de su familia, amigos y trabajo hasta quedar a merced de él, quien la va fragilizando en su capacidad defensiva.

El maltratador suele presentar “una doble fachada”, en su vida pública aparece como un individuo racional, solidario y adecuado. Otros, presentan reacciones violentas fuera del ámbito doméstico. Si la violencia sistemática puertas , se acompaña de reacciones violentas en el ámbito público, aumenta el nivel de riesgo.

No se pueden establecer perfiles de personalidad correlativos a perfiles psicopatológicos determinados en el individuo violento y menos aún en las víctimas de violencia. Las bases de la conducta violenta son aprendidas. (En el 80% de los casos el maltratador perteneció a una familia en la que se ejerció violencia, mientras sólo el 20% de las mujeres maltratadas participa de las mismas características. (Investigación de la Fundación Alicia Moreau de Justo, sobre 500 casos. 1994, que revela datos coincidentes con la bibliografía internacional).

Habitualmente el maltrato se presenta acompañado de “celotipia”, acusaciones ( delirantes o no delirantes) sobre la conducta sexual de las mujeres, infidelidades reiteradas por parte de él, abuso sexual de los/las hijos menores, estafas, deudas que comprometen a las mujeres y la familia. La conducta adictiva (alcohol, drogas) y cuadros psiquiátricos también agravan sensiblemente los niveles de riesgo.

En los relatos de las víctimas, la violencia aparece como un juego anacrónico y siniestro: un escenario predecible, monótonamente reiterado-- casi tedioso-- si no fuese por el horror que conlleva: el riesgo de peligro inminente y fatal que campea en la escena.

Detrás de cada suceso violento está presente la amenaza de aniquilación física y/o subjetiva (estado de “indefensión y peligro psíquico).

Si bien resulta difícil superar los escollos ancestrales para “hacer público lo privado“, en un estado de situación en el que las víctimas no cuentan con mecanismos y recursos suficientes, denunciar resulta a veces casi una proeza

Porque no basta con la denuncia y el avance logrado en las regulaciones legales, es necesario contar también con un conjunto de recursos materiales y humanos capacitados lugares donde alojarse, trabajo y redes sociales de contención que funcionen interconectadas y una permanente ponderación de los recursos legales existentes.

Es importante también analizar el despliegue de formas de violencia abierta y encubierta en el ámbito público, perfeccionar las leyes existentes, monitorear el cumplimiento de las disposiciones jurídicas y su permanente evasión por parte de violentos que no las cumplen y, resultan impunes; evaluar los efectos emocionales en la salud de los profesionales que asisten los casos. Del mismo modo, también es necesario profundizar sobre las formas de desarrollo de las subjetividades masculinas, abriendo nuevos interrogantes que permitan comprenderlas y verificar los modelos y sus transformaciones.

En nuestro país hay un hiato considerable entre lo existente y aquello con lo que es necesario contar. Cuando recogemos, junto a los afectados, los pedazos rotos de los vínculos, lo hacemos sabiendo que brindamos “ una parte de un todo” al que aspiramos; que no basta con diagnosticar: el contexto entero de la asistencia resulta “fragilizado”, si lo que se reconoce como un flagelo mundial no es enfrentado con los recursos necesarios: planes globales para la erradicación de la violencia de género - de prevención, asistencia y capacitación -, refugios distribuidos en todo el país, leyes adecuadas que permitan actuar con rapidez y eficiencia etc.

Horrores e inequidades de raigambre ancestral conviven en nuestra sociedad moderna junto con el progreso, los avances tecnológicos, la información y la transformación de las ideas. Este mundo plural y heterogéneo sigue conservando ingredientes patriarcales que no permiten visibilizar la violencia de género, naturalizarla o banalizarla. Este “transcurrir invisible” es lo que permanentemente debemos tener en cuenta en la socialización de las nuevas generaciones.


Entender la violencia doméstica desde esta mirada es comprenderla como una cristalización emanada de la lucha entre los sexos, como un proceso dinámico que encierra la pretensión de la supremacía de uno sobre otro. Desde esta perspectiva, resulta en parte comprensible entender por qué no se denuncia.

Rasgar los velos de la privacidad y exponer a otros los secretos celosamente guardados al interior de un lugar entronizado como sagrado, es ir contra corriente. Resulta indudablemente doloroso permitir que otras instituciones sociales penetren en el mundo de la “propiedad privada”, el de la intimidad, de las costumbres, los valores y los sueños.

Haber aceptado una propuesta supuestamente “imbatible”: alinearse en sintonía con un orden histórico garante de “la felicidad”, ofreciendo el propio destino individual en aras de un libreto convencionalmente instituido y ¡terminar poniendo en riesgo la vida!

Sin duda resulta inevitable la polémica acerca de cuáles son las transacciones, las intermediaciones y las alianzas entre los géneros que dramatizan los actores sociales. No investigarlas, supondría mantener un planteo unilineal y un cese de la interrogación. Toda historia de opresión incluye su resistencia, pero ésta no se despliega de manera unívoca.

Sin embargo, a pesar de esta realidad, cada paso hacia adelante: una nueva medida que se implementa, un refugio que se abre, una investigación que incluye datos sobre incidencia o que aporta a la ampliación del marco teórico, nos alienta a seguir en el camino. Si bien la violencia de género viene reproduciéndose desde la noche de los tiempos, las transformaciones de la cultura y de las subjetividades hacen que la violencia de género no sea “aquello de lo que no se habla”. Estos trabajos son testimonio de que seguimos la apuesta de vivir en un mundo más justo y equitativo.

Finalmente, aplaudo feliz iniciativa del Partido Socialista de Coronel Rosales de celebrar el día de la “No más Violencia hacia las mujeres” con un certamen literario. La creatividad es curativa, resultado del certamen Internacional de cuento y poesía convocado en 2009 por el Partido Socialista de Coronel Rosales, en ocasión de conmemorarse el día de “No Más Violencia contra las Mujeres” Estimular la creatividad permite hacer catarsis, sublimación, convoca lo mejor de nosotros mismos, es una “vía regia “ para la reparación del daño que sufrimos o ejercemos, genera resortes sanadores que es importante multiplicar.

Lic Clelia Bercovich


Coordinadora del Area de Psicopatología de la Fundación Alicia Moreau de Justo

Secretaria del Consejo de Administración.